martes, 30 de octubre de 2007

Sueño ser un Kirchner

Maximo Tell; Gastón Semyraz

Si, aunque suene raro, sueño ser un Kirchner. Sueño ser un Kirchner porque tienen el poder. Porque controlan y gobiernan a placer propio un gran país como Argentina.
Sueño ser un jóven con un ideal, o al menos un manojo de ideas y convicciones, y concretarlo. Cuidado, en materia intelectual uno puede estar de acuerdo o disentir tranquilamente. Pero cuando me refiero a tener un ideal lo hago a un nivel que no tiene en cuenta el contenido, sino que pondero la postura de poseer un objetivo de vida, una convicción, como la que seguramente la mayoría posee. Sucede que no todos llegan a concretar ese objetivo.
Sueño ser un Kirchner porque él logro ser lo que deseaba. Llegó a su objetivo de jóven que era poseer poder. Alcanzó la presidencia de la nación después de ser un jóven militante de la Juventud Peronista. Hoy es Presidente de Argentina, lo logró aunque a muchos no nos satisfaga su gestión. Por más que no compartamos lo que hace, dice o piensa, solo quiero reconocer que lo que él soñó lo cumplió. Yo como jóven quiero hacer eso. Pero a su vez hay otras cuestiones por las que tengo el sueño que nos convoca en esta nota.
Sueño ser un Kirchner porque como hábil abogado supo emprender un exitoso negocio inmobiliario en su provincia. Durante los crueles años de la última dictadura militar, los Kirchner lograron mejorar su situación financiera a través de opacos negocios. Y realmente es impresionante la capacidad que tienen para condenar hoy lo que eran ayer.
Sueño ser un Kirchner porque solo ellos lograron ser principales promotores de la privatización de YPF durante mediados de los años ´90, y en la actualidad condenar con dureza e hipocresía el proceso.
Sueño ser un Kirchner porque lograron hacer bandera del discurso lógico que condena la dictadura mientras sus relaciones de la época cercarían su conciencia.
Sueño ser un Kirchner por ser capaz de llegar a ser Presidente de la nación con un discurso vacío de contenido, sin una plataforma política propia. Por presentarse a una elección nacional confiando en los votos prestados.
Sueño ser un Kirchner por conseguir gobernar sin haber expedido nunca un conjunto de ideas que indiquen el rumbo político de su gestión. Ni un cuadro de intenciones, ni metas u objetivos como gobierno.
Sueño ser un Kirchner por avanzar durante 4 años como Presidente de la Nación con una sociedad que no puede preguntar con claridad. Donde con el dedo señalo con que periodista quiero hablar.
Sueño ser un Kirchner para lograr gobernar con Superpoderes, sin discusión legislativa y desprestigiando toda institución a través de la confrontación.
Sueño ser un Kirchner para gobernar sin hablar con la prensa durante la mayoría de su gestión y teniendo una carpeta de la SIDE de cada uno de los periodistas “entrometidos”.
Sueño ser un Kirchner por abonar a la demagogia cuando las salidas del protocolo lastimasen instituciones como la Iglesia, etc.
Sueño ser un Kirchner porque lograron dibujar y maquillar los índices inflacionarios y cuando todo el país se alborote con solo unas pocas movidas políticas cubrir todo.
Sueño ser un Kirchner porque ganaron una segunda elección con un vicepresidente que durante 40 días no estuvo al lado de la candidata. Ganar con casi el 45% de los votos con un vicepresidente criticando el desempeño de Néstor y tan solo haciendo campaña en Buenos Aires.
Sueño ser un Kirchner por la impunidad que tienen ellos y sus ministros, porque manejan los medios de comunicación a su gusto.
Sueño ser un Kirchner por aparecer en CQC junto con “el pelado” y mostrar que el humor político ya murió y que los programas que supuestamente son opositores en realidad son una de nuestras más grandes inversiones.
Por todo esto sueño ser un Kirchner. Releyendo el artículo, mi sueño huele muy Maquiavélico y maligno. Por suerte ya no es mi sueño, se convirtió en su realidad. La de los Kirchner. Solo espero que en este país encuentre mi verdadero sueño. Para que soñar no sea terminar traicionando los ideales.

martes, 16 de octubre de 2007

eco, silencio, paciencia y gracia...

por Gastón Semyraz

Al fin ve la luz este disco increíble del grupo Foo Fighters. Un CD con todo, baldas, temas para repetir el coro todo el día, frases muy buenas para los nicks, canciones para poner a mas no dar el volumen del equipo con los bajos al 100%.
Este es el octavo disco del grupo. Esta banda de rock alternativo nació en Yanquilandia en 1995, liderada por el ex-baterista del mítico grupo grounge Nirvana. Me refiero a Dave Grohl.
Después de imponer muchísimos hits como “Learn to fly” o “The Best Of You” la agrupación saco el video del tema que da inicio al disco. Este es “The Pretender” y ya se puede ver en los canales de siempre. Con la distorsión de la guitarra a más no dar, la voz ronca gritando cada palabra de un coro muy pegajoso (sin ser pop) este tema se a convertido en uno de los 10 mas escuchados en el mundo. Pero el disco también se ve (o se escucha) distinto a los clásicos de la banda. Baladas como “Summer’s End” o “Home” cambian totalmente lo que uno piensa de un grupo tan poderoso como Foo Fighters.
Sin ofender a ningun fan de Kurt Cobain yo creo que así es como Nirvana sonaría si aun tocaran.
Disco ***** recomendado para todos.
Para mas info de la banda entren en
http://www.foofighters.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Foo_Fighters
http://myspace.com/foofighters

miércoles, 10 de octubre de 2007

Educando al sistema

por Máximo Tell

Universidades privadas y nacionales se debaten un espectro de jóvenes con distintas técnicas y ofertas. El presupuesto le juega una mala pasada a la educación pública mientras las entidades privadas producen elementos sistémicos.
Las universidades nacionales de comunicadores simplemente están en quiebra. No suelen poder brindarles a los estudiantes los elementos técnicos para el desarrollo de las prácticas acordes. Es por eso que se basan plenamente en un discurso ideologizante de manera teórico; esto lejos de ser un error debería ser equilibrado y acompañado por el desarrollo práctico de la profesión. Haciendo una resumida crítica que seguro peca de insuficiente parece que los formados en universidades nacionales parecen recibirse con una gran formación cultural o intelectual (solo por darle un nombre) pero con muy poca experiencia efectiva.
Lamentablemente el circuito de medios públicos no deja abierta ninguna oportunidad y el presupuesto de la educación no esta para reclamar estudios o micrófonos. Por eso que la mayoría de esos comunicadores sociales tendrán más peso en su título que en la práctica en los medios, por falta de práctica tal vez, pero también por la complicidad del sistema que encuentra pactando a las instituciones privadas.
Al referirnos acerca de pactos entre instituciones privadas estamos apuntando lisa y llanamente a las universidades privadas de periodismo y los multimedios. Las actitudes entre ellos son de cortesía por momentos y de oportunas disidencias. “Dame que te doy” es la formula por excelencia en el trato que se mantiene; escudado tras las entidades, la búsqueda de calidad y las firmas individuales.
En mi parecer, el sistema esta echo para re alimentarse. Las universidades privadas parecen más preocupadas por presumir sus recientes contratos con los multimedios que por crear un aparato que descoloque al sistema que critican. El acuerdo parece ser que las universidades privadas forman fusibles con una mentalidad lo suficientemente crítica como para disimular el apego a los multimedios de los que dependen.
Las currículas se llenan de oportunidades prácticas en desmedro de la exigencia intelectual. Esto tampoco es un error, pero acaso ¿No sería mejor lograr el equilibrio que las entidades públicas no logran por cuestiones presupuestarias? No deberíamos llegar a pensar que las entidades educativas privadas no “hacen pensar” mas por conveniencia de los lugares donde ya tienen pactados relaciones laborales posteriores.